UN HÁBITAT NO TAN NATURAL

¿Le habría faltado al Hábitat III un mayor compromiso con la naturaleza dentro de su nueva agenda? El ambientalista colombiano Arturo Mora Hernández asegura que sí. Mora es oficial de programa para Ecuador en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (I.U.C.N. por sus siglas en inglés) y fue invitado a participar de algunas conferencias sobre conservación. Las expresiones de decepción del ecólogo llegaron después de que interviniera en la charla Naturaleza y Cultura, en la cual se abordó temas de ciudad, monumentos y ambientes naturales. “Creo que el discurso ha dominado el Hábitat III. El discurso es algo propio de los encuentros mundiales, sí, pero él solo ya no alcanza. No es suficiente para un medio ambiente desgastado, cada vez mas golpeado”.

Mora afirmó que se concretó muy poco en términos prácticos sobre la conservación del hábitat natural, a pesar de haberse firmado una nueva agenda urbana con intenciones más plurales. El experto en ecosistemas críticos fue categórico al respecto, sin embargo, reconoció algo de valor en el carácter discursivo del evento. “No, esto no es del todo estéril. Siempre hay algo que rescatar, incluso en el discurso: la inspiración que las palabras dejan en la gente joven es importante. Es esta la gente que está obligada a marcar el cambio de hoy en más”, destacó. También dijo que la lucha por la conservación es diaria y nace de los pactos éticos mínimos y personales de los integrantes de cada comunidad.

Fuera de lo medioambiental, un asunto que llamó la atención del delegado de la IUCN fue el tratamiento de la inclusión y la diversidad por parte de la comunidad GLBTI quiteña. “Me ha gustado mucho que la exhortación a tener ciudades inclusivas se haya abordado con cuestionamiento e irreverencia. Ver a un grupo transgénero tomarse el evento, visibilizarse y ser aplaudido por los quiteños es una muestra de que en esta materia se ha avanzado. Aún falta harto para una verdadera inclusión, por supuesto, pero el camino ha sido trazado. Mis parabienes para esta ciudad”, concluyó Arturo Mora Hernández.

TWITTERATURA ¿NUEVAS FORMAS DE LO LITERARIO?

twitterfictionfest(Imagen de Imaginative Twitterature of the Twitter Fiction Festival)

Escuchó lo que no tenía nombre, lo que gemía, siseaba, bramaba y crujía en los fosos, los pozos, los cosos y todos los nombres del miedo, el silencio. Y el monstruo estaba ahí.  

¿Podemos llegar a consumir literatura, a través de Twitter? Y vayamos más allá: ¿podemos crear literatura, a través de Twitter e impulsarla, por ejemplo, por medio de su género estrella, el microrrelato?

Antes de publicar este post, lancé un tuit con ambas preguntas. En menos de dos minutos tuve tres respuestas, una de ellas asintió y dirigió su mirada hacia otro género literario, movido en esta red los últimos días: el teatro. Una segunda respuesta también optó por la afirmación y se fue hacia el aspecto de creación y creatividad. La tercera respuesta me envió directamente a una propuesta: compartir un libro a través de Twitter.

Con este antecedente, comenzaré diciendo que creo fielmente en el impulso y fuerza que tienen las redes sociales, en especial Twitter. También creo que la Literatura es un arte que le viene bien a esta plataforma, tanto para compartirlo, utilizando la hipertextualidad, como para la creación de literaturas propias. Ejemplos de esto sobran: hay infinidad de usuarios y cuentas especializadas en repartir Literatura, como Electric Literature, ¿Qué Leer? o la famosa Nalgas y Libros. Y, por supuesto, hay cuentas y herramientas que proponen la creación desde la propia autoría. En ese sentido, el microrrelato, el minicuento, el microcuento, o cualquiera de las decenas de nombres que se le endilgan, es un género perfecto para eso. ¿Por qué?

Primero, escogeré una definición entre tantas que rondan su naturaleza: “El minicuento es una travesura donde se combinan inteligencia, palabra, destreza y cierta dosis de magia dentro de una estructura rigurosa, para extraerle a la expresión todos los valores posibles”. Esta definición de Omil y Piérola está recogida por Violeta Rojo en su obra “Breve manual para reconocer minicuentos” . Omil y Piérola completan su descripción con la característica fundamental de estos textos literarios: la brevedad, un aspecto que Twitter conoce muy bien.

Twitter ha aprovechado su particular forma de expresión, encapsulada en 140 caracteres, para repartir mensajes de todo tipo y recurrir a métodos distintos para alcanzar interés. La Literatura no se ha salvado: uno de los hashtags más usados es el de #Microcuento, por medio de él, miles de personas comparten las cosechas de su propia invención o replican los textos mínimos de famosos microcuentistas como es el caso del magnífico Julio Cortázar o del gran Augusto Monterroso. Las temáticas van desde lo más manido, quizá el amor o el desamor, hasta lo cotidiano o lo político y gran parte de lo contado camina en las preocupaciones de la metaliteratura, escribir sobre escribir, tuitear sobre tuitear. Asimismo, y en esta misma tónica, han nacido y crecido iniciativas como Ciudad Mínima. Esta se ha dedicado, con bastante éxito, a promover la “Twitteratura”, la lectura y escritura dentro de este género y alrededor de él. Una visión interesante sobre esa llamada Twitteratura y sus probabilidades la tiene Mundo Cabaret, donde se plantea que la restricción de los 140 caracteres no implica una limitación, por el contrario, sugiere un importante estímulo creativo.

Con motivo del último festival de Ciudad Mínima, preparé una entrevista con su invitado de honor este año, el escritor mexicano Alberto Chimal. La idea fue conocer la opinión de ganador del Premio Rómulo Gallegos, a cerca del tema tratado en este post. La comparto y, a partir de ella, acudo a la frase de que “el medio es el mensaje”, para proponer que Twitter y sus posibles contenidos sí tienen la capacidad de servir como plataforma literaria, tanto en el impulso, como en la creación de literaturas con lenguajes propios y decodificaciones inherentes, sin que esta posición implique todavía un gran estudio del tema, más allá de mi observación personal.

Sin embargo, como la verdad no es una sola, replanteo la pregunta e incluyo una segunda opción: ¿Creen ustedes que podemos construir literatura e impulsarla a través de Twitter? ¿O al mezclar Twitter y Literatura estamos desvirtuando el arte, al darle tratamiento de red social?

Bonus Track: Para los amantes del microrrelato, aquí les dejo el Decálogo del Microrrelato de David Lagmanovich, el genio en el estudio de la Microliteratura.